Recorriendo la Costa de California - Día 7 - Hollywood - 2019

Hoy era día de hace algo distinto a estar en la playa. El único plan firme que teníamos era hacer un tour de los estudios Paramount de Hollywood, para el que teníamos reserva.

Lo primero que hicimos fue, como todas las mañanas, desayunar y jugar con Maggie, la perra. A Belén siempre le digo que no quiero tener perros, pero cada vez que veo uno se me cae la baba, me la paso jugando, y después la miro y exclamo "no me gustan los perros eh".

Maggie.

En el camino a Hollywood pasamos por un Barnes & Noble, una cadena de librería muy linda que siempre tiene una cafetería Starbucks adentro. Belén ama este lugar porque tiene cuadernos, y ama los cuadernos. Pasamos por la sección de libros de detectives para comprarle uno a mi hermana mayor. Me encanta dar vueltas en librerías, aunque rara vez compro un libro. Todavía tengo muchos libros por leer; soy un lector lento, quizás debería hacer un curso de lectura rápida. A veces les saco fotos a libros para comprarlos más adelante, pero rara vez vuelvo a ver las fotos. Sólo compro un libro cuando es para regalar a un ser querido, o cuando es un Macanudo (del dibujante Liniers) que no tengo todavía. Los dibujos los leo más rápido.

Mientras deambulo me ofrecen una muestra gratis de un tostado. Oh mi dios, este tostado tiene el queso más rico del mundo y con el punto de derretimiento justo. Todo lo que nos íbamos a ahorrar con el cupón que nos dieron en nuestra compra para un café y una galletita con chispas de chocolate (chocolate chip cookie) desapareció porque no pude evitar comprar el tostado. Lo valió. La saqué una foto al sabor del tostado, se las muestro cuando quieran.

De camino a Hollywood, el GPS nos indicaba ir por una autopista con peaje, pero dije “momento sabelotodo, seguro hay otro camino”, le pedí que me de alternativas sin peaje y “bingo!”. Es válido frenar y tomarnos un tiempo para pensar en el camino que queremos tomar, y así es como el GPS nos lleva a reflexionar sobre la vida.

Dejamos el auto en un estacionamiento en frente a los estudios, y nos bajamos una vez que terminamos nuestro almuerzo de paquete de ensaladas de quinoa. Lo primero que te muestran en el tour es un resumen emocional de todas las películas de Paramount, y posta que te emociona un poco, a aquellos que vieron sus películas. Es increíble pensar que las películas pueden moldear lo que uno piensa del mundo. No sólo pensar que los rusos o los árabes son malos, también de cómo tiene que ser una familia o de quién es “canchero” (pero ¿qué viene primero, la realidad o la representación de la misma?); especialmente cuando nuestro acceso a información era más limitado.

El tour guiado por los estudios en una especie de carrito de golf familiar fue muy informativo para mí. “¡Claro! Que todo se filme en un solo lugar hace que sea mucho más barata la filmación, y cómoda”. Tenía la idea de que las películas de Hollywood eran hecha por gente con mucho dinero y que podían gastar todo lo que quisiesen, pero no es así aparentemente. Hay una imitación de calles de Nueva York (1) y hasta una bajada a una entrada de subte que llega hasta una pared de cemento, a la cual cuando la gente llegaba se cambiaba la ropa y volvían a salir para que el espectador no se de cuenta que era la misma persona. “I knew it!” le dije a Belén cuando nos lo contaron. Uno de los guías del tour se rió. Estaba contento por conocer este nuevo mundo, y por la cantidad de películas que se habían filmado ahí sin que nadie se diera cuenta... bueno, es la idea. Estaba también sorprendido de que muchas de las historias que contaban sobre los directores de cine, sobre las decisiones que tomaban, sobre sus razonamientos, eran de personas “normales”.

Paramount Studios. Se estaban preparando para un evento, pero para algunos ya había empezado.
Aparentemente hago ropa a medida.
Carrito de golf extra large.

Terminado el tour dimos una vuelta por el Hollywood Strip que es una calle con... ¿lugares famosos?... pero no había mucho para ver y fuimos a ver si podíamos llegar hasta el famoso cartel de HOLLYWOOD (que hace poco me enteré que hasta 1949 decía HOLLYWOODLAND). No llegamos, pero dimos muchas vueltas por las callecitas del cerro. Hace poco reconocí estas callecitas en la película “Erase Una Vez En Hollywood”. El siguiente destino fue el observatorio astronómico Griffith. Afortunadamente hay varios senderos que uno puede tomar para subir el cerro caminando y llegar hasta el observatorio.

Claramente hay alguien que está mas emocionade que yo de ver ese cartel.

Disfruto mucho cuando podemos estar en el medio de la naturaleza y simultáneamente muy cerca de una ciudad grande, admiro el diseño urbano y/o la privilegiada ubicación del lugar y/o el respeto por lo espacios verdes públicos. Me ha pasado también en Philadelphia y Salta. La luz del atardecer iluminaba los frondosos arbustos, y atravesaba una especie de bruma que no sé si era una especie de humedad o polvo en el ambiente, o smog de la ciudad. La vista desde el observatorio es magnífica. Adentro hay un interesante contenido de astronomía que no aprovechamos tanto. Había bastante gente, pero hay algo en las muchedumbres en Estados Unidos que te hace sentir que no es tanta gente, creo que por ser más ordenado y menos ruidoso.

Sendero rodeado de frondosidad.
Bruma.
Observatorio Griffith.

Bajamos con los últimos rayos de luz. Fui a un baño químico que olía tan bien como uno en un recital de música en Argentina. Quien cree que en un país del primer mundo como Estados Unidos no hay tráfico debo avisarle que sí hay. Creo que todas las veces que atravesamos Los Ángeles por una autopista hubo embotellamiento. El carril de más a la izquierda, llamado el “rápido” en Argentina, podés usarlo sólo si en el auto hay dos o más personas, para incentivar a que la gente comparta el auto porque ese carril suele ir más rápido. Considerando que los otros carriles son cinco, hay cinco veces más autos con una sola persona que con dos o más. Lo bueno de estar de vacaciones es que el tráfico es parte del paisaje y no un problema, aunque la costumbre adquirida siempre te hace buscar el camino más rápido. Y lo bueno de viajar con alguien divertido es que hasta el tráfico es disfrutable.


(1) Probablemente esta sea la razón por la que Nueva York es la ciudad que aparece en más películas (https://www.independent.co.uk/life-style/film-tv-locations-mostused-top-20-central-park-new-york-city-a8214281.html)

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