La Delgada Linea
Si alguna vez se atreven a pasar la rompiente algún día que el mar está revoltoso, no se arrepentirán, siempre y cuando lo hagan sabiendo que están a salvo, confiando en sus condiciones físicas. Desde afuera sólo se escucha el ruido de las olas rompiendo, pero una vez que pasen la rompiente y estén allí adentro habrá silencio y paz. Es realmente una gran experiencia, como salir de repente de una feroz tormenta.
Cuando era pequeño no podía meterme los días grandes, tuve que aprender a filtrar y, después de eso, crecer, en tamaño y en conocimiento del mar. El mar me ha dado unos buenos revolcones y hasta un guardavidas tuvo que rescatarme. Ahora cuando cruzo esa delgada línea y siento la serenidad luego de la tormenta marina me doy cuenta que todo valió la pena. Lo mejor es que después de eso quiero agarrar la ola más grande e inevitablemente volver a la tormenta cuando se termine la ola… y sentir nuevamente la calma.
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