Olfato


Hace mucho tiempo, creo que a los 13 años, me dijeron que el olfato era el sentido que más te hacía recordar. Hace poco tiempo, volví de Pinamar con el traje de neoprene a Buenos Aires porque no tuve tiempo de enjuagarlo. Recuerden que es muy importante enjuagar el traje con agua dulce porque sino se deteriora. Ya en casa, lo colgué en el baño. Días más tarde encontrabame yo en la ducha. Me estiré para agarrar el shampoo. Mi nariz se acercó al traje y éste le convidó un poco de su aroma. En ese instante el surf se apoderó de mí, y todo lo que él representa, el mar, las olas, el arena, el cielo. Y sin pensarlo, dije por dentro “te amo”. Seguro este sentimiento estaba acentuado por el hecho de que en el último viaje las olas habían estado increíbles.
Es que el surf me hace querer más a la vida. Quizás por eso a veces siento que necesito ir hacia el mar. Quizás por eso quiero llevar a la playa a personas que no tienen la posibilidad de hacerlo. Así como el océano cubre la mayor parte de la tierra, también ocupa una gran parte de mi vida. Pero se que no es todo. Nadie abriga mejor mis sesiones de frío que otras personas. Sean otros surfers, personas que uno se cruza en la playa, o aquellas que habitan en mi mente. Mantengámonos unidos. Paz. Amor. Vida… y olfato.

Foto: Dolores Cavanagh

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