La luz de la mañana nos mostró que la casa resultó ser más linda de lo esperado. Muy prolija, agradable, llena de muebles y adornos de madera. Desayunamos conversando con Kim. La casa daba cafe de cortesia por la mañana. Se quejaba de que los impuestos en California fueran muy altos, y que el airbnb lo tenían en parte por eso y porque tenian el espacio disponible luego de que sus hijos se fueran de la casa. Le dijimos que desde afuera entendíamos los impuestos altos porque los espacios públicos estaban muy bien cuidados. Ella trabajó muchos años en recursos humanos hasta que la echaron y se dedicó a su pasión, remodelar muebles.
Lo interesante de California es que algunas playas no son sólo playas, se consideran parques, o parques-playas. Esta mañana fuimos al parque-playa San Onofre. Para acceder en auto hay que pagar el acceso en una entrada desde la cual no se ven las olas, y como no estábamos seguros si estaban buenas las olas ahí, nos dijeron que podíamos ir a un acantilado a verlas. Atravesamos una zona donde estaban restaurando el hábitat natural y llegamos al borde del acantilado donde se veía una gran cantidad de picos (de olas, el pico es donde empieza a romper una ola), la suavidad de las olas, y la consecuente gran cantidad de longboarders. Me pareció ideal para que Belu se meta. En el extremo derecho de la playa rompía una izquierda rápida más apta para el shortboard. Más a la derecha, a lo lejos, se veía Trestles, una famosa ola que ha alojado muchos campeonatos internacionales. Actualmente el circuito mundial profesional la está dejando descansar.
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| La vista de San Onofre State Park desde arriba. Muchas "vans" y autos estacionados frente al mar, y olas para todos. Bien a la derecha está Trestels. |
Me estaba haciendo mucho pis y volviendo al auto aproveché que no había nadie, además de Belu, e hice pis en las plantas de la zona en restauración. No pude evitarlo. Como no quería que nadie me viera para que no me pongan una multa por daño al habitat, me arrodillé para orinar, como disimulando que hacía otra cosa. Mientras tanto observaba si habría alguna cámara de seguridad. En un país tan estricto con el cumplimiento de las leyes como Estados Unidos, estos actos me generan más miedo. Perdón habitat, ojalá mis desechos líquidos te sirvan como nutrientes. Quizás el habitat natural era afectado por nativos que le hacían pis.
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| Fauna en el hábitat en restauración. ¿Era un robot que me filmó mientras hacía pis? |
Bajamos un camino de tierra y estacionamos igual que el resto de los autos, mirando el mar. El ambiente es tranquilo y familiar. Quizás está relacionado a que el estilo de surf del longboard es más relajado, los giros sobre la ola son más suaves y de gran radio de curvatura, en contraste con el surf radical del shortboard. Con el longboard uno pasea por la ola o hace ballet, con el shortboard uno destruye la ola con maniobras rápidas y le hace brakdance. Por supuesto que esto es una generalización y hay surfistas de shortboard que incorporan elementos del longboard, como Rob Machado. En San Onofre hay surfistas de todas las edades, hay familias enteras surfeando. Los baños y duchas están en perfecto estado. Vale la pena pagar la entrada para preservarlo así.
Belu quiere que surfee antes de enseñarle. Ésta, como la mayoría de las playas en California, tiene fondo de piedra. En este caso elijo entrar derecho caminando cuidadosamente por las piedras tapadas por la espuma de las olas, hasta que estoy lo suficientemente profundo para remar. Otra opción era irme cien metros a la derecha, donde había más arena, pero la remada era más larga. El swell es importante, y le tengo respeto. En el agua me dicen que acaba de empezar la temporada de olas, que es de Mayo a Octubre, y que este es el primer swell importante. Tuvimos suerte.
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| Buscando esa izquierda. |
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| Cuando entramos al agua, estas piedras no se ven y hay que tener cuidado. A lo lejos, la gran izquierda. |
Luego de mi sesión matutina y de almorzar sandwiches preparados a la mañana, le toca a Belu. Por suerte el día anterior compró botitas, que ahora le sirven para no lastimarse con las piedras. En mi caso creo que he desarrollado una habilidad para que no me lastimen y no uso botas. Vamos a tratar de que Belu agarre las espumas de las olas que rompen adentro. Nos metemos lo suficientemente profundo para que las espumas tengan suficiente recorrido antes de llegar a la orilla con piedras, y lo suficientemente no-profundo para no estar cerca de las olas que rompen. Constantemente evalúo cuáles de las espumas que vienen son las mejores para que Belu se pare. Es cansador estar en este lugar, las espumas no paran de venir, las resistimos tratando de mantenerlos en el mismo lugar, a la vez de que tenemos la tabla; es diferente a estar en lo profundo flotando y esperando a que venga una ola grande; pero nos estamos divirtiendo, constantemente haciendo chistes y riéndonos. Cuando le muestro la ola indicada, se acomoda en la tabla, le digo cuando empezar a remar y cuando llega la espuma le doy un empujón no tan fuerte para no desestabilizarla. A partir de este momento hay cuatro posibilidades: 1. no agarra la ola, 2. agarra la ola y nunca se logra parar, 3. se para pero la duración o la velocidad no son lo suficiente para que la considere una ola válida, y 4. se para y cuando la ola termina me festeja indicando con los dedos el número de olas copadas que lleva surfeando. Cuando ocurre el caso 1 le pido perdón por indicarle una ola con poca fuerza. Cuando ocurren los casos 2 al 4 la felicito por su valentía y/o destreza. Pero sólo cuando agarra una ola del tipo 4 ella está contenta y festejamos chocando las palmas, chocando los puños e indicando el número de ola copada --del tipo 4. A partir de este momento y hasta que termina el viaje, volvíamos a repetir este tipo de festejo cada vez que nos pasaba algo que nos gustaba, cambiando la última parte con algo relacionado a eso que nos gustó. Por ejemplo, una buena foto era sucedida de palma más puño más sacar foto imaginaria. Creo que terminó agarrando nueve olas satisfactorias clase 4.
Al lado de nuestro auto estacionado había dos señores sentados en sus reposeras charlando, y nos pusimos a charlar con ellos. Están contentos de que ya no haya torneos profesionales en Trestles, así no hay tanta gente. Me ofrecen un cigarrillo armado con filtro de plástico. Les pregunto qué es y me dicen "marihuana". No me gusta alterar mi percepción con sustancias ajenas, sí con momentos, es el mayor desafío. Y especialmente cuando el momento involucra el mar, menos siento que necesito algo más. Así que declino el amable ofrecimiento.
Me meto solo una vez más y después nos vamos a conocer la playa Trestles. Siguiendo el GPS nos metemos en un barrio privado. El portón estaba abierto porque inmediatamente antes de nosotros había entrado otro auto. Resultó ser un barrio de propiedad militar, y afortunadamente un vecino se acercó a decirnos que no eramos los únicos que tomaban este camino equivocado, y nos indicó cómo llegar a Trestles sin entrar en propiedad privada. No hay acceso en auto y hay que caminar 20 minutos por una calle de vegetación frondosa, lo cual hace que a pesar de ser una de las playas californianas más conocidas internacionalmente, tiene muy bajo perfil. La calle termina en un puente sobre el cual pasa un tren y luego comienza la playa. La gente deja sus bicicletas nuevas tiradas en la arena y se va a surfear sin preocupaciones. Envidiamos un poco esta confianza en la sociedad. Hay 5 olas distintas bien distinguidas, que nos las muestra un pelirrojo que conocemos en la playa, que casualmente está por viajar a Argentina por un festival internacional de eclipse lunar a realizarse en Tandil. El fondo del mar afecta a la formación de las olas, y las 5 olas distintas responden a distintos fondos, que como son de piedra no se mueven y las olas rompen siempre en el mismo lugar. Distinto a Pinamar, cuyo fondo de arena se mueve y las olas van cambiando de lugar año a año.
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| A la entrada de Trestles, un cartel explica la distintas olas. |
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| El frondoso camino hacia Trestles. |
A la noche comemos langostinos y vino comprados en el súper cerca, sentados en la alfombra del cuarto. Un poco de vino cayó sobre la alformbra, le pasamos frenéticamente una servilleta de papel a la mancha; creo que la refregamos tan rápido que el vino de evaporó por el calor de fricción. Por suerte no quedó evidencia de nuestro accidente y nos vamos a dormir tranquilos.
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| ¡Vino y langostinos en el piso! "Airbnbeando" en Mission Viejo. |
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